Notas para un diario 92

La cosa empezó, como siempre, de la manera más inesperada: de pronto fui imantado desde la mesa de trabajo hasta la estantería de un gran almacén al que sólo acudo por necesidad o, como fue el caso, por una inspiración irresistible. A pesar de que llevaba allí siete horas revolviendo libros, salí de mi cuarto… Leer más