Kafka persuadido

Anoche, durante una entrañable cena con amigos, caí en la cuenta de un posible sentido de la frase del 2 de agosto de 1914 del diario de Kafka en la que, a renglón seguido (tras un punto y un guión) del anuncio de que «Alemania ha declarado la guerra a Rusia», escribe «Tarde, escuela de natación». Nunca la había leído como un gran acto de persuasión que recuerda, como dos gotas de agua, a la respuesta que San Luis Gonzaga dio de niño mientras jugaba en el suelo a un adulto que le preguntó (¿a quién se le ocurre?) qué haría si le anunciaran que iba a morir en los próximos cinco minutos. Como ha recordado en varias ocasiones Claudio Magris, el niño contestó que se limitaría a seguir jugando.

1 Comment Kafka persuadido

  1. Miguel Gil 31/08/2012 at 10:31

    ¡Profesor! (tuve menos que los dedos de una mano), esperaba y espero un suelto a cuenta del Ecce Homo de Borja. Ya, morbo…

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