Pequeño glosario universitario (con intención política)

Pequeño glosario universitario

Universidad

Originariamente se entendía por universitasla reunión de una serie de estudiosos que juntaban fuerzas para acercarse al conocimiento de la realidad (comenzando por el conocimiento propio, que es exactamente la riqueza que contiene la palabra latina formatio: descubrir la figura de sí dentro de uno). La Universidad tenía desde luego una importante función ética. Hoy día esto queda desdibujado: las distintas universidades se han convertido en centros dedicados a preparar a los alumnos para el trabajo profesional, lo que no digo que sea una encomienda menospreciable (un empeño acaso poco práctico debido a que el mundo profesional mantiene un ritmo vertiginoso imposible de seguir por quienes se dedican a enseñar). Ese sesgo profesional de la universidad actual es de menor cuantía frente a la tarea de formar personas o, como se diría tras la Revolución francesa, ciudadanos.

Alumno

En la Universidad el esquema era jerárquico como ocurre con las realidades intelectuales (ahora es de gestión empresarial, tanto en la privada como en la pública, lo que resulta aún más lamentable). Todos comenzaban aprendiendo lo rudimentario, siguiendo lo más de cerca posible a los profesores hasta que alcanzaban otros estratos del saber con la intención inexcusable de, a su vez, transmitirlo y hacerlo rendir. La jerarquía en el mundo universitario tiene la finalidad exclusiva del servicio y de la entrega del saber. Ese generoso intercambio, actualizado generación tras generación, se denomina tradición universitaria y ha sido una de los motores principales del avance de la civilización en gran parte del mundo (no sólo en Europa donde surgió). La tradición resulta innovadora. Hoy en día, en cambio, el alumno es considerado un cliente al que hay que satisfacer (y de paso encontrarle un trabajo). En la balanza pesan mucho más sus derechos que sus deberes. No porque sepa más y tenga razón (ello comportaría un crecimiento antinatural) sino porque paga.

Tesis doctoral

La tesis doctoral es un trabajo de naturaleza dialógica (esquema que proviene de la filosofía griega). Un doctor conduce a un doctorando hacia la realización de una tesis en la que, tras el examen del estado de la cuestión estudiada, tratará de aportar un valor añadido al respecto, en un periodo de tiempo variable pero habitualmente prolongado. Un buen director exige mucho y respeta aún más: es el doctorando el que debe alumbrar interiormente el conocimiento adquirido; de otro modo el esfuerzo será acumulativo, superficial y se olvidará a las primeras de cambio. Director y doctorando presentan el trabajo (es cosa de dos) ante un tribunal de doctores que lo juzgan (la función por excelencia del intelectual es el ejercicio del juicio crítico). Si lo aprueban admiten al doctorando en el cuerpo de doctores (la máxima cualificación académica posible, la única esencial) y desde ese momento el nuevo doctor está en condiciones de enseñar a los alumnos, partiendo de lo que ha asimilado y aprendido. La crisis de la Universidad provoca que se hagan pocas tesis en las disciplinas humanísticas: no hay puestos de profesor y el sistema se ha cerrado a los saberes de los que surgió. La filosofía, la filología, la literatura, la historia no superan el dictatde la rentabilidad. En Europa, el mundo de habla e influencia alemana constituye una excepción a este estado de cosas. Para entender algo suele ser conveniente invertir la ley de la causalidad: no es que Alemania, Austria o Suiza tengan buenas universidades porque son ricos sino que lo son porque se han preocupado, con un gran coste económico, de mantener una estructura universitaria genuina. En Heidelberg, en clases de cinco alumnos, se puede aún estudiar sánscrito; en Ginebra y en Viena les sigue interesando la lógica medieval.

Cita académica

La tesis no puede consistir en un mero trabajo de acumulación de materiales (ajenos o propios). Tiene que apuntar a algo y seguir, por tanto, el esquema de la inferencia: de unas premisas, mediante un nexo lógico, se han de obtener unas conclusiones significativas. En una tesis la cita es obligada. El primer paso consiste en fijar el estado de la cuestión que estudiamos, y que debemos resumir como un punto de partida, para lo que manejaremos sin el menor complejo el trabajo de otros; la secuencia temporal de lo que hemos recopilado también tiene que quedar muy clara ya que permite ver la evolución de nuestro asunto. El talento está aquí en la capacidad de síntesis. Habrá entonces que señalar los datos esenciales sobre los que nos pondremos propiamente a trabajar. En esta parte debemos seguir citando todo aquello que nos ayude en nuestro razonamiento. Este esquema se denomina “argumento de autoridad” pero sólo es válido si se produce una relectura crítica y personal de lo aducido como parte de nuestra demostración o razonamiento. Eso no nos excusa de señalar con precisión qué pertenece a una autoridad (un autor) y qué hemos añadido nosotros. En esta parte de la tesis, lo esencial es la capacidad de análisis. Y en todas, la honestidad intelectual.

Publicidad de la tesis

En la mayoría de los casos, y con excepciones, la tesis es un primer trabajo que suele carecer de peso específico, aunque es decisivo para la propia formación, en el sentido radical al que me refería antes. Respecto del talento intelectual del nuevo doctor, la tesis apunta más que confirma. No tiene nada de particular mantener un cierto pudor en relación a su publicación (otra cosa es mentir en sede parlamentaria siendo Presidente de Gobierno: decir que está publicada cuando no lo está). El esfuerzo de digitalizar las tesis y dar acceso a su contenido pertenece a la lógica del reino de la cantidad y el lucro; tal vez ahora, en un ámbito que nunca debió de estar regido por mercaderes, sea indispensable para contrastar si alguien ha hecho trampas. Y hacer trampa en este terreno supone, antes que nada, desfigurar la imagen propia y la capacidad de construirse una personalidad razonablemente equilibrada.

3 Comments Pequeño glosario universitario (con intención política)

  1. Alfonso 27/09/2018 at 16:45

    Muy interesante reflexión para los que estamos alejados de estos temas , muchas gracias

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  2. José Joaquín 23/10/2018 at 06:40

    Tristísimo y desalentador. Describe un final de época, nada heroico, mas bien chabacano.

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  3. Álvaro de la Rica 23/10/2018 at 09:59

    No lo sé si es así. Que es el fin de una época estoy seguro, pero también convencido de que se por algún lado se abrirá paso el deseo innato de saber que hay en algunas personas y eso perdurará. No sé cómo, pero ha sido así al menos desde hace tres mil años. Aunque parezca un poco exagerado o absurdo, estas cosas hay que verlas con mucha perspectiva, a veces de siglos y como le digo hasta de milenios.

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