Imre Kertész

Hace ya dos días que ha muerto Imre Kertész, al parecer de madrugada, en su casa de Budapest. Ha muerto allí, y no en Berlín, adonde se había trasladado huyendo de una Hungría que le dolía. Me gustaría saber porqué decidió (si es que fue él) morir en casa, aunque fuese una casa que ya de niño le había despojado fiera y cruelmente de todo cuanto le pertenecía, en varios ámbitos de la vida. No los esenciales, desde luego que no. Eso, por mucho que lo intentaron, unos y otros, hasta el final, es inalienable, y alguien como Kértesz bien que lo sabía. No creo que muriese en la casa en la que vivió durante las décadas del comunismo. Una casa de veintiocho metros cuadrados, según tengo entendido. Sería algo así como la habitación y media en la que Brodsky comprendió el lenguaje del mundo. Allí resistió contra toda esperanza, apoyado en el amor de su primera mujer y en una serie de autores (Rimbaud, Camus, Braudel, Goethe, Kafka por descontado, y tantos otros a los citaba como nadie). Después vino el Nobel, gracias a la laboriosa sagacidad de los críticos alemanes que pusieron de manifiesto su inmensa valía.El premio le pilló en Viena, donde trataba de traducir a Wittgenstein. Se produjo un cambio, que incluyó el exilio en Berlín. Había enviudado y se casó de nuevo. Por primera vez en su vida, pudo escribir y leer sin apuros económicos. Y comprar la casa en la que murió, en la ciudad antisemita en la que había nacido y de la que fue raptado y confinado en Auschwitz. Los últimos años fueron terribles. Al final no podía escribir. Se lo impedía la enfermedad. Y ahí entramos de lleno en el silencio y en el misterio, como una mujer bella se adentra semidesnuda en el bosque del olvido y de la muerte. En aquello de lo que habló interminablemente en sus libros. Libros abiertos. De una mente abierta y lúcida, que no estaba dispuesta a que nada ni nadie le sustrajera lo esencial de la condición humana. Podían quedarse con todo lo demás, pero no con eso: con el amor y con el lenguaje. Ésa fue su orientación. Un ejemplo.

4 Comments Imre Kertész

  1. M. Eugenia 03/04/2016 at 11:58

    Hola Alvaro. Nos recomiendas en especial alguna obra suya? Muchas gracias.

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  2. Álvaro de la Rica 03/04/2016 at 15:32

    Hola María Eugenia. Gracias por entrar. Claro: sin duda yo leería primero Sin destino, su novela (autobiográfica) sobre Auschwitz. Se ha dicho que forma parte de una tetralogía sobre el mundo concentracionario, pero en fin… no estoy seguro, y en todo caso nada impide leerla sin más. Para mí la mejor aproximación, en ficción, a ese hecho histórico. Luego a mi me gustan mucho tanto sus libros de ensayos (Un instante de silencio ante el paredón, La lengua exiliada) como, sobre todo, sus Diarios (Yo, otro y Diario de la galera). Ojalá que te interese (conociéndote, estoy convencido, la verdad, de que será una lectura muy muy especial).

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  3. M. Eugenia 03/04/2016 at 16:25

    Genial, Alvaro, muchas gracias. Te animo a que, si puedes (me imagino que es por falta de tiempo), retomes el blog y publiques más a menudo. Me encantaba leer tus entradas sobre cine, música, etc. Descubrí muchas cosas interesantes gracias a ti. Para los que admiramos tu exquisito gusto, era un privilegio que lo compartieras, así que vuelvo a animarte…. Un abrazo fuerte.

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  4. Álvaro de la Rica 04/04/2016 at 11:24

    muchas gracias María Eugenia. Sí, a ver si me espabilo un poco. Un fuerte abrazo, A

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