Notas para un diario 272

Caigo en una entrada del Diario de Sylvia Plath: «Rain on roof outside window, gray light, deep covers and worm blankets. Rain and nip of autumn in air, nostalgia, itch to work better and bigger. That crisp edge of autumn» (26 de agosto de 1956). Me pregunto si se sigue escribiendo así. Nip, itch and crisp. Sobre esas tres palabras (a las que la letra í convierte casi en homófonas) reside la brillante ligereza del texto. Cae la lluvia desde arriba y por los lados. La mordedura de la lluvia. La comezón de la poesía. De la palabra justa. El crepitar del mundo exterior que penetra y empapa su vida íntima. Impresionante. La enumeración, la anáfora, y el asíndeton hacen el resto: le dan el ritmo, la cadencia, la medida. En el norte el otoño se adelanta. Aquel verano los Hughes habían pasado unas semanas en Benidorm y de paso para Cambridge recalaron en París. Sylvia bebía más de la cuenta. Era promiscua. Ya habían tenido lugar varias crisis. Trabaja en serio en su obra. Cada día. Mi nueva novela avanza hacia su finalización. Como el otoño muerde, reconcome y crepita en el abismo del tiempo que pasa.

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