Notas para un diario 270

Entonces no es eso, ¿no?

-Al menos no es sólo eso, no. No creo que la literatura sea un mero pasatiempo.

-Ahora me dirá esas cosas de que sirve para remedar la vida o, al contrario, para sustituirla, para refugiarse de ella o suplantarla, dos extremos que hoy no se los cree nadie.

-Lo de menos es si lo creen hoy o no.

-Ya, pero me reconocerá que todo eso está, como le diría, un tanto pasado de moda.

-Se lo reconozco, y sin embargo puede ser cierto en parte.

-Lo que me faltaba, ya sé lo que viene ahora: se comienza aludiendo a la certeza y acabará hablándome de aproximarse a la verdad.

-Ha sido usted quien ha mencionado esa palabra. Pero le diré algo, lejos de la verdad, la literatura habla de lo que no alcanza la verdad, lo que está antes y en cierto modo la prepara.

-No le entiendo. ¿Se refiere a la mentira?

-No, la mentira y lo que no alcanza la verdad son conceptos opuestos.

-Me está usted liando.

-Lo siento. No era mi intención.

-Bueno, entonces dígame, para que sirve la literatura. ¿Lo sabe o no?

-¿Para qué sirve?, ¿para qué sirve? ¡Qué manía la de buscarle a todo una utilidad! ¿Para que sirve el amor por ejemplo?, y los sueños, ¿para qué sirven los sueños?

-El amor sirve para confortarnos y sanar las heridas.

-¿Qué clase de heridas?

-Sobre todo las de la infancia.

-Pues para eso sirve la literatura, para curar las heridas de la infancia. No un remedio perfecto pero, junto al amor y los sueños, yo no conozco nada mejor.

 

P.S. La foto es del gran Édouard Boubat.

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