La belleza

Tengo una casa muy bonita. Pero me ha torturado, desde que llegué a vivir aquí, uno de sus dos patios interiores. Al verlo, me trasladaba a la Inglaterra de Dickens o al Petersburgo de Raskolnikov. He cubierto de cortinas todas las ventanas que dan a ese espacio ennegrecido. He procurado vivir de espaldas a él, aceptando que no hay casa perfecta. Y, mira por dónde, hoy he visto posarse en ese agujero una golondrina de cabeza azul. ¿Hopper, Chardin? Me he afanado en embellecer cada rincón de la casa y la vida me ha mostrado una vez más que la belleza aparece inesperadamente en medio de la mugre y de la basura. Cada día aprendemos, de nuevo, alguno de los fundamentos de la vida de los incurables.

5 Comments La belleza

  1. Eleonora 31/05/2015 at 15:14

    La has descubierto porque la belleza está en tí, Álvaro.

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  2. Álvaro de la Rica 31/05/2015 at 22:05

    ojalá fuese cierto, querida Eleonora

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  3. María 02/06/2015 at 14:28

    El paisaje está en los ojos… Muchos besos, Al.

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  4. Hannah J. 03/06/2015 at 02:53

    Acabo de descubrir (ah, gracias) aquel alhajito y no había empezado leer las líneas que siguen, irrumpió el Goldfinch (Chardonneret) de Karel Fabritius. ¿Todavía nos esperaría en el Mauritshuis? En ambos caso, surge y parece demorar. Un momento insólito capturado. A A. Fleicher, recuerdo, le preguntaron alguna vez, ¿por qué pero por qué? (à propos des serpillères qu’il photographiait, celles des caniveaux à Paris). Él vaciló un buen rato, luego: porque… porque… ah mais parce que c’est BEAU!

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  5. Álvaro de la Rica 03/06/2015 at 09:23

    Claro, Fabritius. Casi una forma de déjà vu.

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