Notas para un diario 255

La independencia de Cataluña la vivo literalmente como una amputación. Preferiría perder una pierna, o un brazo, que a esa parte de mí mismo. España no es España sin Cataluña, así de sencillo: nos conformamos como la unión de cuatro de los cinco grandes reinos peninsulares: Castilla y León, Aragón y el Condado de Barcelona. Si saliese, habría que repensarlo todo: qué mezquindad y qué cantidad de errores hemos cometido. En la bici por los parques de Pamplona me siento como cuando paseaba por las arcadas de ladrillo rojo de los Nuevos Ministerios. En su última entrevista, Bergman dijo que él no se permitía a sí mismo el menor remordimientos por sus sucesivos fiascos matrimoniales y por la desatención sistemática de sus hijos: “sería demasiado fácil, una vía de escape, no hay remordimiento que pueda suplir el mal objetivo que he causado”. Era su luteranismo dantesco lo que no le permitía arrepentirse, pedir perdón, reconocer sus errores. Me emociona releer el comienzo de Vía negativa de James Salter. “Existe un tipo de escritor menor al que uno encuentra en una sala de la biblioteca firmando ejemplares de su novela. El dedo índice tiene el color del té, la sonrisa llena de dientes en mal estado. Sin embargo, entiende de literatura. Sus pobres huesos se han formado con ella. Conoce lo que se ha escrito y dónde lo escribieron los autores. Sus opiniones son frías pero certeras. Son puras, como mínimo tienen eso. Su vida está en sus diarios” Mi vida también está en mis diarios, de lo que estos borrones son sólo unas meras notas preparatorias. Leo mucho a Chatwin (las cartas de los últimos años), a Nooteboom (ahora su poesía, Purgatorio: “No hay viento, ni movimiento, reina aquí una ley/de lentitud punitiva…”) y a Leigh-Fermor. Me he quedado impresionado por el hecho de que eligiera, para su funeral en Londres, celebrado el 6 de junio de 2011, un fragmento del evangelio apócrifo de Santiago, el que comienza así: Now, I Joseph was walking, and I walked not. Es la descripción de una detención cósmica. ¿Por qué lo eligió?

2 Comments Notas para un diario 255

  1. Florencio Martínez Cuello 09/10/2013 at 21:10

    Cómo poder explicar a los gobernantes catalanes actuales que Felipe Pedrell, Albéniz, Granados, Mompou, y tantos otros eran no sólo catalanes, sino catalanes y españoles. Pedrell, que fue el maestro de Albéniz, Granados y sobre todo de Manuel de Falla, es de hecho el creador de esa escuela de música española. ¿Qué podemos decir de Albéniz y Granados, que no esté dicho? Y de Mompou, que compuso su obra maestra, “Música Callada”, inspirado por San Juan de la Cruz.
    Somos un país tan inculto.
    Escuchando la “Iberia” de Isaac Albéniz uno queda curado de todo nacionalismo. Porque España es por encima de todo la cultura española.

    PS. me ha encantado su novela “La tercera persona”, pone el dedo en la llaga en cuanto a la relación con la mujer en la sociedad actual. La mujer va por delante del hombre, en inteligencia, y en valores. Qué cantidad de lecturas en una obra tan breve.

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  2. Álvaro de la Rica 09/10/2013 at 23:13

    en primavera sale la obra íntegra, de la que la tercera persona es sólo la primera de tres partes
    un saludo
    Á

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