14, por Jean Echenoz

14 se refiere a la Guerra Mundial que se inició en pleno verano de aquel infausto año. El nuevo libro de Echenoz (apenas 100 páginas) puede leerse en un par de horas, pero bien podría servir para dedicarle un año entero de estudio o incluso constituirse en objeto de una tesis doctoral. Cinco amigos (dos de ellos hermanos) son reclutados y destinados al frente de guerra. Atrás queda Blanche, encinta, a la espera los despojos que el mar del destino quiera devolverle. Para todos, de una manera o de otra, éste será profundamente desabrido, áspero, cruel. Nada escapa a la sinrazón, al apocalipsis de la estupidez humana que es la guerra. Pero 14 (Anagrama, 2013), ante todo, tiene la traza de un mecanismo literario casi perfecto. No resulta fácil resumir la cantidad de elementos que despliega su autor y que tienen su raíz en el objetivismo flaubertiano: comenzando por ese narrador a la vez individual y colectivo (a Echenoz le gustan las antinomias), voz acodada por cierto en incursiones de estilo indirecto libre, por la estructuración magistral del relato, la concatenación de capítulos por momentos en contrapunto frente/retaguardia, los saltos de tiempo perfectamente medidos, la rapidez, la exactitud y la visibilidad de las imágenes, las enumeraciones nada caóticas. Todo le lleva al lector a meterse a fondo en la historia y a sentir como propias cada una de las vicisitudes de los personajes, por ejemplo el fragor de la batalla tal y como se relata en el capítulo octavo.  La objetividad recuerda de cerca al estilo de los grandes historiadores romanos, a César y al Tácito de la Germanía especialmente. No conozco una descripción mejor de la Gran Guerra: quien quiera saber de ella debería leerla. Toda la perfección que atesora esta obra, su acierto en la elección de cada palabra, la sintaxis de músico magistral que despliega Echenoz, no impiden que tras la lectura de 14 sintamos, no insatisfacción (desde el punto de vista literario no puede pedirse más a nadie), pero sí un átomo de indiferencia ante la dureza de lo impecable.

Escriba su comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Website Protected by Spam Master