Max Pam y Bernard Plossu

Bernard Plossu y Max Pam (en la foto) sostuvieron en Madrid un coloquio al que tuve la suerte de asistir. Presentaban el libro Pam-Plossu que Eduardo Momeñe les ha dedicado y en el que se reúnen, página contra página, las fotos de ambos que muestran hasta qué punto sus miradas convergen hacia un mismo punto de fuga. ¿Cuál? Eso es lo que yo quería atisbar escuchándoles en persona. Bernard Plossu recibía ese mismo día el Premio PhotoEspaña 2013 a toda su trayectoria. Una exposición fotográfica de ambos se puede visitar en la sede de Efti hasta el día 29 de este mes de junio.

En la presentación del acto, Eduardo Momeñe indicó como de pasada que el interés del trabajo de estos dos fotógrafos estaba en el hecho de que su obra iba del interior al exterior. Algo así puede significar muchas cosas cuando se aplica a las artes plásticas. Convierte, o interpreta, la creación artística como una labor de reconocimiento intelectual antes que un trabajo eminentemente visual: esa pista parecía estar apuntando a que gentes como Plossu o Pam hacen sus fotos más a partir de lo que saben que como un reflejo de lo que ven.

¿Será ésto posible? ¿Puede ocurrir algo así en fotógrafos-viajeros – es el caso de ambos– dedicados antes que nada a confrontarse con mundos ajenos al suyo, a la experiencia directa y al disfrute de la vida, atentas al encuentro fugaz con personas y al descubrimiento incesante de toda la realidad?

El ojo humano no percibe las cosas que tiene delante de un modo lineal e inmediato sino a través de un juego de reproducción y reflejo de las formas percibidas en el órgano visual con instantes de decalaje sobre el mismo acto de mirar. Del mismo modo, la mente, aún partiendo de la experiencia visual directa, proyecta sobe todo aquello que mira el conjunto de su experiencia previa, de su conocimiento y en no menor medida de sus deseos. Cuando cree estar simplemente viendo el mundo “tal cual es” en realidad lo está interpretando y hasta reinterpretando a través de lo que poco o mucho que conoce. Y qué ocurre cuándo lo que se conoce es apenas nada, cuando el bagaje con el que uno carga es banal e inconsistente. Ocurre que no sabe ni puede mirar lo que tiene delante. Busca pero jamás encuentra. De hecho, sólo se halla lo que ya de algún modo se posee.

¿Atenta esto contra la necesaria ingenuidad y el deseo de novedad esencial a la creación artística? En absoluto, porque en el arte todo se da en una relación dialéctica, por ejemplo la que existe entre vanguardia y tradición, novedad y permanencia. La resultante sólo puede ser una mera (y humilde) variación de lo dado. Lo cuál por cierto ya supone un logro hercúleo. Un logro de desasimiento.

Me emocionó escuchar de labios de dos de los fotógrafos vivos más fascinantes del mundo decir abiertamente que su combustible, lo que posibilita que su motor creativo carbure no ha sido otra cosa a lo largo de sus vidas que la literatura. Y subrayar que a veces lo mejor de un viaje había sido la cantidad de tiempo que habían tenido para leer los libros que llevaban en sus mochilas. Los que les abrían los ojos al mundo. “Gracias por leer”, susurró Eduardo en un momento dado de la charla. Las docenas de aprendices de fotógrafos que abarrotaban la sala miraban con incredulidad a los que consideraban sus maestros hablar con entusiasmo no de otros fotógrafos sino de Conrad, de Kerouac o de Nicolas Bouvier.

 

5 Comments Max Pam y Bernard Plossu

  1. Imanol 22/06/2013 at 19:14

    Gracias, Álvaro por el artículo. Creo q

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  2. Imanol 22/06/2013 at 19:18

    Gracias, Álvaro por el artículo. Creo que, efectivamente, son los contenidos los que preceden a los encuentros. Pero además son causa y efecto de los mismos. Leer y escuchar.

    Sólo una pequeña espina en el texto, probablemente provocada por algún duende las cosas:

    De hecho, sólo se haya lo que ya de algún modo se posee.

    Ese “haya” yo lo escribiría “halla”.

    Saludos
    Imanol

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  3. Álvaro de la Rica 22/06/2013 at 23:19

    gracias querido amigo, corregido, y de duende nada: mi propia impericia

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  4. Florencio Martínez Cuello 30/08/2013 at 15:26

    Hay una cita de Bernard Plossu que corrobora su frase “…sólo se halla lo que ya de algún modo se posee”, que dice: “No hay azar para el fotógrafo, encuentra lo que está buscando”.
    Pero para mí, no se puede definir a Bernard Plossu como fotógrafo viajero; yo lo llamaría más bien caminante, y su obra es una especie de peregrinaje. Él siempre está haciendo fotos, donde se encuentre, da igual el sitio, y siempre al ritmo del caminar: “caminar es el ritmo natural de la curiosidad”, dice en otro sitio Bernard.
    Su visión poética de la realidad es también en mi opinión muy filosófica, en el sentido de que no parcela la realidad sino que la toma siempre como totalidad: la realidad en cuanto realidad. Como la destilación de una Estética de la filosofía de la Realidad-Religación de Xavier Zubiri.
    De Max Pam no puedo hablar porque no puedo leer sus textos en inglés, y por eso casi no lo conozco.
    Gracias por todos sus textos Álvaro. Ha sido un gran placer conocerlos.

    florencio

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  5. Álvaro de la Rica 02/09/2013 at 11:44

    muchas gracias Florencio por tus atinados comentarios, y por tu interés que agradezco mucho

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