Liv & Ingmar

Historia de una pasión contada por Liv Ullmann (de Dheeraj Akolkar). Eso fue, título y subtítulo, con lo que me encontré este sábado en cartelera en la ciudad de Arles. Llegaba con los pelos de punta después de un viaje peleando contra un mistral furioso. Pensé que no llegaría nunca, de hecho mi intención de pasarme unas horas en la librería de Actes Sud (Place Nina Berberova) se quedó en una raquítica media hora en la que permanecí aterido de frío, y sin saber hacia qué sección mirar. Reconozco que me puse de un humor de perros malhumorados. Pero…, salgo de allí enfurruñado y qué me encuentro: en el cine asociado a la librería (eso es lo que habría que hacer: lugares de cultura con libros, cines, un lugar donde comer y donde fumar y hablar hasta caer rendidos) estrenaban la película. Mi ángel de la guarda, no contento con haberme salvado la vida en la autopista (y no exagero) ahora me ponía delante lo que, de haber podido encargarlo, yo hubiera elegido para aquella velada que en un principio se me había presentado bastante siniestra.

Y en efecto. Liv Ullmann, por quien siento una admiración sin límites, con sus setenta bien entrados, en una serie de capítulos o tablas (volets, dirían los franceses) que comienzan con el amor y acaban con la amistad, pasando por el trabajo, la incomprensión, la ira, los celos, la separación y otros, nos cuenta con una transparencia total lo que fue su relación con el genio sueco, y padre de su hija. La larga entrevista con ella se desarrolla en el jardín y en el cuarto de trabajo de Bergman en la isla de Farö y se complementa con imágenes de las películas que rodaron juntos (especialmente de Vergüenza y de Gritos y susurros).

Yo he entrado a ese mundo primero a través de los grandes clásicos como Fresas salvajes o Persona. Pero, cuando en realidad me apasioné con Bergman, fue precisamente en su última etapa, la explícitamente autobiográfica, la que comienza con Fanny y Alexander, se desarrolla en media docena de largometrajes conectados entre sí y finaliza con la inolvidable Sarabande. He procurado ver y leer todo el material, y esa escritura autobiográfica forma parte de mí de un modo tan radical como la de los Salmos, San Agustín, Montaigne, Rousseau o Unamuno, por poner solo unos ejemplos. En dicha herencia bergmaniana, esta entrega resulta indispensable para comprender varios aspectos del inmenso trabajo que realizaron él, ella y toda una troupe de actores y actrices, escenaristas, cámaras, guionistas irrepetibles de la historia del cine.

Pensaba, al escuchar las confesiones salvajemente púdicas de Liv Ullmann, una cosa rara. Me gustaría saber cuánta gente llega a su edad con la capacidad de ponerse delante de una cámara y contar a los demás durante dos largas horas su verdadera historia. ¿Cuánta vida interior hace falta tener para hacer eso? Y hacerlo como Ullmann sin miedo y sin la menor auto-complacencia, reconociendo los errores y los pasos en falso, consciente del peso y la gravedad de las grandes decisiones pero también del valor de las oportunidades y en todo caso abierta siempre a los demás, a la vida y a la felicidad. Hay que escucharla y contemplar su mirada (ese gesto único que desarrollamos cada uno en los muy primeros meses de vida y que vamos afilando o malogrando a lo largo de la existencia) y regocijarse con ese acto de libertad. Pensaba en  quienes me rodean, en mis familiares y amigos, personas que me consta que viven hacia adentro y me preguntaba si serían capaces de realizar algo similar. ¿Y yo mismo? No sé cómo nos han formado a ese respecto, pero me temo que arrastramos el peso de una introversión perversa . ¿A qué tenemos miedo? ¿Qué aspectos de nuestra humanidad más profunda somos incapaces de asimilar y por tanto de compartir con el prójimo de un modo auténtico?

2 Comments Liv & Ingmar

  1. Mmerlos 16/05/2013 at 21:38

    Álvaro, como si hubieses leido mis pensamientos desordenados… Claro q algo nos queda de esa gestal del nacimiento… Una duda ¿era ELLA quien estaba Tras el espejo? Al, a través de esta señora me has rejuvenecido, como la Fanny sin ese otro Al q encontré u a fría noche, creo a ppios del 84, en mi desaparecido cine Palacios de Getafe

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  2. Álvaro de la Rica 18/05/2013 at 02:53

    q maravilla Fanny & Al, yo la vi una noche muy muy especial tb
    hablaremos de ATDE

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