Un Papa interior

Yo pienso que este Papa tiene una vida interior que le hace ser a la vez una persona libre y difícil de conocer. Parece ser que pocos sabían lo que, desde hace ya varios meses, estaba dispuesto a hacer un día como hoy. Ha apelado a la conciencia, y ello por dos veces (la primera palabra del mensaje es «consciente», y antes de anunciar su renuncia vuelve a utilizar la palabra «consciente» en un sentido más fuerte aún), y a la seriedad de un acto de libertad interior. Quinientos años en la vida de la Iglesia romana son muchos años. La costumbre se había hecho casi una norma. El precedente inmediato de su antecesor, para muchos un testimonio valioso de heroísmo más allá del autocontrol sobre la propia salud, seguramente le ha pesado también. Desconozco pero imagino las presiones que habrá afrontado, y pienso que las más irresistibles habrán sido sin duda las que se derivan de su relación personal con Dios. ¿Se ha decidido por lo más fácil o por lo más difícil? Se ha decidido en conciencia por lo que creía que debía de hacer. Y lo ha expresado en un latín perfecto (Quapropter bene conscius ponderis huius actus plena libertate declaro) con la misma grave delicadeza con la que siempre se ha dirigido a los demás. Su última lección de vida, y desde luego no la de menor calado.

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