La biblioteca

En el libro de imágenes ocupará un lugar destacado ésta. La he descubierto por azar en la blogosfera. Alguien la ha sacado desde la biblioteca nueva, un edificio alto y adosado, sin ventilación y sin alma, y la ha colgado en una bitácora cualquiera. Nada más verla, supe que contenía una parte decisiva de mi vida: la que se refiere a los miles de días pasados en ese edificio blanco de piedra porosa y grandes ventanales abatibles. Desconozco el nombre del arquitecto que la diseñó pero puedo afirmar que tenía lo más difícil en su oficio: sentido de la proporción. Es como el ojo en el fotógrafo o el cineasta, o la palabra en el poeta. El tejado a dos aguas, dos aguas encubiertas, los patios interiores, los cipreses al fondo entre la niebla conforman la atmósfera de secreto recogimiento en la que se ha desarrollado mi vida intelectual. Sea lo que sea lo que ahora soy se ha conformado en ese rincón del mundo. Y me alegra, aunque ahora esté en camino hacia otra cosa distinta. ¿Qué papel jugarán la bibliotecas en  mi futuro ya escrito aunque todavía no leído?

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