Un mapa de la literatura

El nacimiento de las diversas literaturas refleja un hecho: la cultura humana ha ido avanzando de Oriente a Occidente; es el tema literario del viaje al Oeste que tantas manifestaciones y versiones ha tenido en la historia de la literatura (y del cine). Ex Oriente Lux, del Oriente vino la luz, se ha dicho en relación no sólo al movimiento solar sino también al desarrollo de la cultura humana. Pero sería un error pensar que se trata de un movimiento rectilíneo. Está lleno de serpenteos y de idas y venidas. Una importante es la siguiente: el hecho de que las literaturas orientales precedieran e influyeran decisivamente en las literaturas más occidentales no significa que lo que hoy llamamos «literatura occidental» sea más o menos “moderna” que la oriental. Más bien ocurre lo contrario. Ninguna literatura del mundo ha tenido una continuidad tan estable y rica como la occidental, que procede de la cultura mesopotámica (un espacio físico situado entre los ríos Tigris y Eufrates, el actual Irak) en donde se inventó la escritura cuneiforme, un sistema de fijación de trazos con cuñas incisivas en tablillas de arcilla hacia el año 3000 a. C. (en el paso de la edad del cobre a la edad del bronce antiguo). A esos signos caligráficos se les asociarán (¿cómo?) unos sonidos o fonemas. Sólo a partir del surgimiento y desarrollo de la escritura podemos hablar propiamente de historia humana, porque los escritos desafían al paso del tiempo al ser fijados sobre los diversos materiales (arcilla, papiro, papel, etc) permitiendo a las generaciones posteriores documentar una memoria cultural objetiva (ya que con esos materiales puede conocerse el sentido preciso que los predecesores daban a sus actos, símbolos e instituciones). La historia se convierte en un sistema significativo y una dosis inmensa de poder se deposita en una nueva clase, la de los escribas (muy vinculados siempre a los sacerdotes de las distintas religiones). Las principales culturas mesopotámicas son la sumeria, la acádica, la babilónica y la asiria, y su influencia en la civilización egipcia, en el mundo hebráico y en todas las culturas del mediterraneo es decisiva. Los dos textos antiguos principales son la Epopeya de Gilgamés y el Enuma Elish o poema baiblónico de la creación, que incluye el primer relato sobre un diluvio universal. De dicha cultura, y en una estrecha vinculación con la aparición de la escritura, proceden muchos de los componentes esenciales de la cultura actual: el alfabeto y el cálculo, las ciudades y el sedentarismo, el urbanismo y el censo, la idea y la realidad de los estados, la trasmisión de la propiedad por herencia, la astronomía y el calendario, la medicina, la ley escrita y el manual escolar. No hay que olvidar tampoco que el uso de la escritura significó, allá donde fue imponiéndose, el abandono de la tradición oral, siendo éste un hecho cultural de primera magnitud y de consecuencias del máximo alcance.

P.S. Este es el comienzo, el primer epígrafe, del Mapa de la historia de la literatura que estoy redactando para los alumnos. Será un libro lleno de cuadros sinópticos desplegables y de síntesis esforzadas que no superará las cien páginas. Incluirá textos breves que iluminen los diferentes temas y una o dos referencias bibliográficas por epígrafe. Cuando lo tenga impreso, si a algún lector de HH le interesa se lo mando ¿Servirá para algo? Es un mapa, no un canon, y debería servir sólo para orientarse.

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