Estado intermedio

En homenaje al Papa, el Vice-Cristo


Este es un cuadro de Caravaggio. La cena de Emaus. Uno de los grandes pasajes (y nunca mejor dicho) de los Evangelios. “No es verdad que nuestro corazón ardía mientras él hablaba…” Eso es lo necesario, que el corazón arda. El resto es sólo eso, un resto. Pero se considera, en la historia de la pintura, un antecedente de las naturalezas muertas de la edad de oro holandesa. No todo el cuadro, sólo el festón de frutas del primer plano. El simbolismo iconográfico es inmenso, inabarcable, aunque sólo nos ciñéramos al cesto frutal. Me limitaré al hecho de que el cesto esté medio suspendido en el aire, en el vacío. Es una cena después de la última cena. Otra cena de amor, en la que el corazón fulge con el amor. El Cristo está a punto de desaparecer, de esfumarse ante los ojos de los discípulos atribulados. Bastará con que le intuyan para que desaparezca. Cada cosa tiene su tiempo. Nolli me tangere. “No me toquéis, ni siquiera con los ojos; ni siquiera con los ojos del alma”. Pero, si te amamos, como no vamos a mirarte. Recuerdo el comienzo de otro escrito profético, el de La Metamorfosis de Kafka, en el que todo está suspendido en el aire. La colcha de la cama, a punto de deslizarse y caer al suelo. “Hallábase echado sobre el duro caparazón de su espalda, y, al alzar un poco la cabeza, vio la figura convexa de su vientre oscuro, surcado por curvadas callosidades, cuya prominencia apenas si podía aguantar la colcha, que estaba visiblemente a punto de escurrirse hasta el suelo.” La traducción es de Borges (estuve el otro día un rato con María Kodama, ¿lo contaré?). ¡Qué sensación da el mundo entero de estar suspendido en el vacío! Todo esto me vino a la cabeza, a las seis de la mañana, mientras leía a Jean Cocteau y su La dificultad del ser (Siruela, 2006). Hay un capítulo ahí (Del gobierno del alma) en que el genio habla de la necesidad de la lentitud en los cambios, las metamorfosis que atravesamos en la vida. Si el alma va muy por delante, el cuerpo se resiente. Y a la inversa. Hay un tiempo para girar, para cambiar. Entonces se está en un estado intermedio. He hablado del significado de esa expresión anteriormente en este blog. Un concepto fundamental para un ser que se desarrolla en el tiempo, que juega en el tiempo.

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