Notas para un diario 203

Se acercan las vacaciones de Semana Santa. En el norte de España, se descansa la semana de Resurrección, no la de Dolores. Me pregunto porqué. En todo caso, después de un trimestre de mucho trabajo, estoy deseando seguir leyendo y trabajando, pero con otro ritmo (Unamuno, Bouvier, Ángel Alcala, Vila-Matas, Menchu Gutiérrez, algo de Simenon…). Francia y mi hermana Lourdes me acogen, de nuevo. No necesito nada. Una ventana. Unos pocos libros. Sólo un poco de tiempo por delante. Poder contemplar un rato el mar desde tierra, con eso me basta. Tuve la suerte de acudir el sábado a una Pasión según San Juan dirigida por Ton Koopman. Fue grandioso, y a la vez muy íntimo. Con la música de Bach vas pasando por muchas estancias, a cada cual más increíblemente bella. De maravilla en maravilla. Y la letra de la pasión joánica tiene muchos ecos, dolorosos, gozosos, gloriosos. Luz de luz. Te pone en carne viva. Yo he mamado la religión con la leche materna, y cuando resuena, hacia el final del proceso sumario al Cristo, ese Was is Wahrheit? todo – el plano de la decisión moral, la libertad en su concepto más absolutamente radical – se pone delante con la humildad de un Dios cuya espalda azotada “cada vez se parece más al cielo” (Bach). Carne esculpida, penetrada. Carne viva para una esperanza viva, en medio del infierno. Hace ya dos semanas leía este texto abismal en el capítulo 37 de Ezequiel: ” Yo reconstruiré sobre vosotros (es Él hablando a unos huesos de muerto) vuestras nervaduras, haré que recrezca sobre vosotros la carne, y os cubriré de piel y os daré un espíritu y viviréis, y así sabréis que yo soy Yahvé“. La Biblia desde la que lo he traducido (Jérusalem, ed francesa 2003) dice al lado del texto que se trata de una metáfora, que desde luego en tiempos de Ezequiel la resurrección no formaba parte de la “esperanza bíblica”. ¡Joder lo que saben los eruditos! Como metáfora me parece de lo más extraña: además, con los tropos pasa lo que con las chistes, que entre broma y broma la verdad asoma. Ya lo decía Kris, el amigo de Gombrich. Pero a lo que voy. Desde hace muchos años leo todo lo que encuentro sobre eso que llamamos resurrección y sólo ahora y gracias a una persona más que querida creo que empiezo a entrañar algo de su significado. Hablaré de esto próximamente.

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