Notas para un diario 192

Mañana es mi santo. Hoy Brako dormirá ya en casa. Un artículo de Luis Suñén me hace volver sobre la música y el destino abismales de Clara Haskil. Me impresiona una afirmación de Piglia sobre los blogs, con la que por lo demás coincido plenamente (ver el día viernes). Os estoy haciendo trabajar esta mañana. Contrariamente a lo que se cree (los que no se han estudiado el asunto) el arte viene siempre con retraso. Así ha ocurrido en todas las generaciones. ¿Quién reflejó el éxodo de los judíos orientales hacia el oeste en el siglo XX? No la generación que lo realizó, sino la siguiente. ¿Cuándo surge el siglo de oro español? En plena decadencia política. Siempre ocurre así. Arte de retaguardia. Claro. «El tiempo, como recordaba Inés Fernández Ordoñez en su Discurso de ingreso en la RAE, se hace fuerte en la caducidad». Yendo a otro tema que me interesa más, dos pensamientos sobre el amor. Qué tema más difícil. Primero: pensaba si puede intercambiarse la tríada información/conocimiento/sabiduría del famoso verso de Eliot (Where is the wisdom we have lost in knowledge?/Where is the knowledge we have lost in information?) por esta otra deseo/ternura/amor. ¿Dónde quedó el amor que perdimos en la ternura? ¿Dónde quedó la ternura que perdimos en el deseo? ¿Se puede? No lo sé. Tampoco supe nunca (aunque entiendo muy bien lo que quiere decir el poeta) si esos versos expresan una verdad. Al fin y al cabo vienen precedidos de aquel sonoro Where is the Life we have lost in living? La Vida con mayúsculas malgastada en el vivir. Me quedo con el vivir, cada vez más. No sé que es la Vida, como no sé lo que es el Amor, ni la Sabiduría. Sólo sé quien eres tú. Segundo tema: pensaba el otro día que un hombre (un varón, me refiero) sólo sabe ser bueno con una mujer cuando la ama (en el sentido fuerte de esta palabra). En cambio, una mujer puede y sabe ser buena con un hombre sin amarle. Le quiere, le aprecia, le necesita pero eso no implica que le ame en absoluto. Esto nos confunde y desespera a los varones. El amor puede ser una bendición y al mismo tiempo una fuente de desesperanza.

P.S. No sé de quien es obra la foto, y lo siento. Sólo sé que es de una israelí.

Escriba su comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Website Protected by Spam Master