Separarse

Separación contra presencia, basta una simple puerta cerrada. Una puerta cerrada, y ya no sé nada de tu realidad. Estabas allí, seguía el aliento y el pulso de tu sangre. La puerta se ha cerrado y ya no sé nada. ¿Acaso te has muerto o te has ido para siempre?

Separación en la presencia, incluso en la presencia constante o próxima de cada instante. Separación en el corazón de la presencia, que la convierte en algo real y pleno, en el instante que está en el corazón del tiempo. No hay presencia sin separación.

Jeanne Hersch, en Del exilio al adiós.

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