Notas para un diario 167 (La biblioteca)

Dedico estos días a ordenar mi biblioteca. ¿Me iré a morir pronto? Quién sabe… Al comienzo lo hacía con verdadero sufrimiento. Cada libro ha significado mucho, y tengo que desprenderme de la mayoría. Es la única manera de avanzar en mi vida. A pesar de que ahora sé lo que no me interesa, el primer día casi caigo enfermo. Me paralicé. No sabía por dónde seguir, qué criterio adoptar. Todos los caminos se cerraban ante mí. De pronto me di cuenta de que me estaba equivocando de raíz. Iba, estante por estante, decidiendo de que libros debía prescindir. En un momento concreto, el dolor se me hizo insoportable. Pero, por fin, cuando peor lo estaba pasando, me di cuenta de que lo que tenía que hacer era concentrarme, en cambio, en aquello con lo me quería quedar. Partir de ahí. No ha sido el principio de la sustracción, no, sino el de la suma, lo que me ha permitido continuar con esta ascesis, convertirla en un verdadero placer, en un horizonte ancho y abierto.

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