Au Revoir, Liberté Chérie

Hay una cosa a la que amo más que a los toros: a Cataluña, que para mí ha representado siempre lo mejor. Pero hay una que amo aún más que a Cataluña: y es la libertad. Si me hacen elegir entre ambas, no lo dudaré. Para mí hoy es un día lamentable, sobre el que podría escribir horas. Lo que se pierde, y es el meollo de la cosa (ni España ni leches), es la libertad (algo que por lo demás, y que lo sepan esos señores tristes e ignorantes, no se deja compartimentar). ¿Hay alguien ahí que haya oído lo que significa el concepto de derecho subjetivo? ¿A alguien le importa todavía respetar lo que hace el otro, aunque a uno no le guste? Creta, Atenas, Cartago, Roma, Jerusalen. Un acto de despotismo como el de hoy es ilegítimo y bárbaro. Ampútese Usted un brazo, no le jode. ¿Y quién lo dice? ¿Quién se atrevería a ir contra el consenso? Yo me atrevo, porque me lo dice la historia, la difícil historia del respeto al otro que nace a ambas orillas del Mediterráneo. Claro que hay otras pretendidas legitimidades. La de los vegetarianos, la de los animalistas, pero ninguna podrá nunca imponerse contra la gran tradición humanista (la cosa es muy sencilla: lo que importa es el hombre, el hombre que come, el hombre que caza, el hombre que torea a la muerte). Y, con corsi e ricorsi, ésta se acaba imponiendo siempre. La forza de la ragione!

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