Esplendor en la hierba

La primavera ha hecho su entrada en Navarra, y en los valles de las afueras de Pamplona, en los que paso cada vez más tiempo, paseando, corriendo, respirando, hay un esplendor, sobre todo por las mañanas, a primera hora, y también por las tardes doradas. What though the radiance which was once so bright/Be now for ever taken from my sight,/Though nothing can bring back the hour/Of splendor in the grass, of glory in the flower/We will grieve not, rather find/Strength in what remains behind;/In the primal sympathy./Which having been must ever be;/In the soothing thoughts that spring/Out of human suffering;/In the faith that looks through death,/In years that bring the philosophic mind. ¿A qué se referirá Wordsworth con ese principio de simpatía? ¿A la languidez de los primeros amores? ¿De las primeras impresiones estéticas de la niñez? ¿al recuerdo de la Idea? ¿Soothing thoughts? ¿Pensamientos de consuelo? ¿pensamientos en tranquilidad? ¿Por qué what reminds behind? Qué extraña melancolía, en alguien que supo que toda luz viene del Cielo: Si en verdad tu luz procede del Cielo/entonces, a la medida de esta luz celeste,/brilla, Poeta, en tu aposento y sé dichoso (If you indeed derive thy light from heaven) Me quedo con el presente. De la escritura. De los paseos en libertad. Del esplendor de unos ojos que miran desde el Cielo.

5 Comments Esplendor en la hierba

  1. Susan 30/03/2010 at 14:52

    Ante el presente, la lectura, los paseos por la orilla del mar al amanecer o con el ocaso… me quedo con mi ahora.
    La poesía de Wordsworth es muy hermosa, pero mis ojos también captan a través de la contemplación de la Naturaleza otros matices que son poéticos y son nuevos; que se renuevan en lo que veo cada primavera… en esta primavera. Un pacto anual con el Cielo.
    Precisamente este fin de semana vi la película "Desgracia" basada en la novela de J. M. Coetzee en la que Wordsworth y Byron están siempre presentes en las reflexiones del protagonista, el profesor David Lurie.

    Un cariñoso saludo desde el Mediterráneo hasta tus tierras de Navarra.
    La foto es magnífica.

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  2. delarica@unav.es 30/03/2010 at 15:25

    gracias, Susan, por el comentario
    la foto es magnífica, estoy de acuerdo

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  3. Eidyllion 31/03/2010 at 07:30

    De acuerdo con Susan en lo grandioso del paso del tiempo: ni será la misma luz, ni serán los mismos árboles… el truco está en mirar la belleza del paisaje como un instante fugaz, único, irrepetible… en el que confluyen no sólo los elementos naturales, el espacio, el tiempo, sino también nuestro flujo interior, el momento trascendente que vivimos.

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  4. Belnu 31/03/2010 at 16:45

    En inglés sympathy conserva el matiz de empatía, que en castellano separamos, y para mí esa primal sympathy es una empatía primigenia con el mundo, esa arrogante inocencia de la juventud, que da por sentadas tantas cosas y no comprende que el sufrimiento humano ha herido a muchos de formas distintas, humanizando a unos y deshumanizando a otros, dejándolos incapaces de empatía… No sé, esos versos me han seguido mucho tiempo, siempre me gustaron, y me gustó cómo los utilizaba Kazan en su esplendor en la hierba, y efectivamente Coetzee, aunque yo aún no vi la película, pero sí leí y releí esa novela, que me dejó su poso.
    Pero en fin, todo esto es sólo IMHO, no me hagas demasiado caso

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  5. delarica@unav.es 31/03/2010 at 18:41

    me gusta mucho como piensas, Eidyllion, es una confluencia, algo que nace de la misma fuente para proyectarse hacia delante
    me he acordado, al leer tu comentario, y el de Bel, de ese poema epifánico que es Les premiers instants, de René Char
    Nous regardions couler devant nous l´eau grandissante. Elle effaçait d´un coup la montagne, se chassant de ses flancs maternels. Ce n´était pas un torrent qui s´offrait à son destin mais une bête ineffable dont nous devenions la parole et la substance. Elle nous tenait amoureux sur l´arc tout-puissant de son imagination. Quelle intervention eût pu nous contraindre? La modicité quotidienne avait fui, le sang jeté était rebdu à sa chaleur. Adoptés par l´ouvert, poncés jusqu´à l´invisible, nous étions une victoire qui ne prendrait jamais fin

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