ABORTO

Mi querido amigo Fernando de Haro me manda el Manifiesto Sobre el Aborto que Comunión y Liberación ha presentado a propósito del proyecto de ley que, próximamente, va a tramitarse en el Congreso de los Diputados de España. Me lo manda y me propone que responda a unas preguntas acerca de ese texto, para publicar mi opinión en PáginasDigital.
-¿Qué le ha parecido el manifiesto?
Me parece un escrito que intenta hablar de muchas cosas al mismo tiempo. De cosas muy complejas y difíciles en muy pocas líneas. Algunas cuestiones se solapan, en una cierta confusión, pero se trata de un texto que parte de una idea que comparto: que el problema del aborto, tal y como está planteado hoy, surge en realidad de la extensión de una mentalidad que se enfrenta a la vida, propia y ajena, desde la ausencia de sentido. Algo a lo que el propio aborto contribuye, en una espiral nefasta, a aumentar de manera exponencial, aunque no irreversible.
-¿Que le parece la vinculación del aborto con la cuestión del gusto y el sentido de la vida?
Permítame que me extienda un poco más sobre este punto crucial. Me parece una vinculación al mismo tiempo problemática y ajustada. Parece escandaloso, ante la tragedia del aborto, ante el hecho de que una vida nueva sea segada en su mismo comienzo, ahora de manera impune, y hasta sobreprotegida por parte de una ley inicua, una anti-ley de signo totalitario, hablar sin más del gusto por la vida. No pocos abortos se perpetran en nombre de una determinada concepción de la vida en la que la enfermedad quiere, como un fin que todo lo justifica, ser excluída del mapa de la vida: sólo se considera digna de ser vivida una vida en la que el disfrute no quede de entrada impedido por la enfermedad; también se cree que un embarazo prematuro, en una adolescente, trunca inevitablemente su vida, si se quiere que ésta sea razonable, placentera o gustosa. Hay que ser muy cuidadoso con las palabras. Quizás podría comprenderse mejor el mensaje si se mencionara directamente la palabra amor, la vinculación afectiva con la vida. El afecto a la propia vida (con todos las carencias y limitaciones que siempre presenta, pero también con todo su secreto esplendor) está íntimamente unido al amor a la vida ajena. Esencialmente se trata de una relación entre personas, o sea, de la proyección exterior de nuestra vida más radicalmente íntima. Un apertura a otro. Una aventura, de conocimiento y amor a otro. Es mucho más importante darse cuenta de que un niño concebido es alguien, es otro, autrui dicen con singular precisión los franceses, que reconocer que, además, es nuestro hijo. La alteridad es algo más radical y anterior aún que la filiación. Otro que por serlo es, de entrada, literalmente intocable. Alguien que debe ser paulatinamente acogido y amado. La historia de la humanidad es siempre una cadena, hecha con eslabones de amor o de indiferencia u odio. Un amor que al crecer en nosotros, nos hace crecer; en realidad es lo único que nos hace crecer como personas. Lo único importante. Sólo si se descubre el amor personal, cosa de la que siempre se está a tiempo (por duras e inhumanas que hayan sido las condiciones vitales que han rodeado la existencia de alguien), la vida adquiere un sentido. Hasta el punto de que se está incluso dispuesto a “perderla” en favor del otro.
-Se habla en el texto de la necesidad de una respuesta educativa para responder a la mentalidad que subyace a la reforma de la legislación. ¿Qué le parece?
-Me parece indispensable una respuesta en ese plano. Sobre todo porque se trata de una respuesta indirecta, pero por eso mismo siempre más auténticamente conformadora. A amar la vida, a contemplar su dignidad inviolable, en todos los casos (especialmente de la vida indefensa o enferma), no se enseña indicándolo de un modo imperativo sino, indirectamente, fomentándolo de un modo natural en todos los momentos de la vida.
 -¿Cómo cree que es posible responder a la soledad que acompaña al aborto?
-Poniéndose siempre de parte de quien sufre. Primero, de la criatura a la que se le mata. También, por supuesto, acompañando la soledad y el sufrimiento de las madres y los padres de esos niños que no verán la luz. Especialmente después de haberse llevado a cabo la injusticia. Tengo cerca de mí personas que han cometido abortos. No voy a decir que desde entonces les quiero aún más. No es exactamente eso, pero hay algo insondable que me une más a ellos; quizás sea la intuición de un dolor que comparto plenamente. Lo siento. No sé explicarme bien. No hemos siquiera comenzado a imaginarnos el dolor que un solo aborto genera en todos: en los que participan directamente en su ejecución pero también en todos los que formamos la sociedad, que aún antes que política, es humana.
(La imagen es de Onement VI, un cuadro de Barnett-Newman de 1953)

18 Comments ABORTO

  1. paisajescritos 17/10/2009 at 10:33

    Cuántas verdades. Y muchas dudas. Aquí van algunas: los defensores del aborto confunden religión y moral: una manipulación como otras cualesquiera, se han posicionado frente a la Iglesia católica, cuando lo que tienen enfrente son principios morales, con independencia de la religión que se profese, o no profese (muchos no ya no creyentes, sino ateos que están en contra del aborto). El argumento pretende acallar a la Iglesia, pero ésta se expresa en virtud de la moral en que se sustenta. Otra: ésta de detalle, importante a mi parecer ¿el padre no tiene derecho a que la vida de su hijo siga adelante? ¿sólo tiene voz la madre?. Otra: veo una postura con dos caras, partidos que han tenido la oportunidad de echar para atrás la ley, en los términos en que ahora existen, y no lo han hecho. Otra: ¿realmente hay demanda social?. Podríamos continuar.

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  2. delarica@unav.es 17/10/2009 at 10:41

    Gracias Magdalena, por comentar, y en semejante entrada. Como de costumbre, no sólo es que estoy muy de acuerdo contigo, y veo las cosas desde un ángulo muy similar, sino, lo que es más difícil que ocurra, creo que compartimos una misma sensibilidad.

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  3. Icíar 17/10/2009 at 21:04

    El tema del aborto…. Se ha convertido casi en tan polémico como el tema del hijab. El estar en una postura ó en otra obligatoriamente te sitúa en un bando ó en otro. Y además define ese bando: si estás a favor eres de derechas, y además esa derecha es católica y medieval; si estás a favor, eres de izquierdas, y además la izquierda es guay, progresista y ancha de miras (cuando es todo lo contrario, es mirar sólo a corto plazo).

    Intentando desvincularte de esta asociación de ideas, no cabe duda, que aplicando la lógica, el aborto es truncar la vida de un ser humano. Esto no es discutible. Es lo que es. Y si lo haces, por lo menos ten la valentía de reconocerte: he abortado y soy consciente de que ahora podría existir un ser que no existe por que yo y mi sociedad así lo hemos querido. El aborto está muy bien, claro¡ siempre que no pienses en el embrión. Para mí es el mismo ejemplo que los toros: los toros están muy bien…. si no te pones en el lugar del toro.

    En ese sentido, me espanta esta forma tan práctica de afrontar la realidad. No me gusta mucho la contribución que este tipo de medidas puede tener en la futura mentalidad de la sociedad. Además, es tremendamente machista. Hoy en día están las pruebas de paternidad. Me gustaría más una medida por el camino de exigir responsabilidades. Pero como no es así, apelar al amor del ser que nace, la maternidad y esas cosas, y pensar que eso va a reconfortar a la adolescente para que siga adelante, me parece ingenuo, porque la adolescente sí que va a ver truncada su vida, sola en muchos casos sin apenas tiempo y ya ganas de ofrecer ese amor cuando al cabo del día acabe extenuada en la lucha por mantenerse y mantener. Esta sería la hipocresía de los que socialmente están en contra y sin embargo en su vida particular lo hacen.

    Pongo un video, un poco desagradable al final, pero que creo que viene muy bien por la falta de capacidad de la mente humana a menudo tiene en percibir la realidad.

    http://losdossentidos.blogspot.com/2009/06/javier-nart-y-el-rompecocos.html

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  4. Icíar 17/10/2009 at 21:29

    Una curiosidad: ese cuadro, ¿de verdad te gusta?

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  5. Belnu 18/10/2009 at 08:25

    ¿Pero vosotros mandaríais a la cárcel a esas mujeres que conocéis que abortaron?
    Porque aquí no se habla de aprobar el aborto en sí -y yo creo que a todo el mundo le horroriza abortar-, sino de despenalizar o criminalizar a quien se encontró en una situación y tomó esa opción. Y de intentar evitar que nadie tenga que llegar a esa violencia.
    Dicho esto, añadiré que yo no le deseo a ningún bebé que pase por el infierno de vivir para ser un niño no deseado, al que se atribuyen culpas que no puede asumir. No creo que imaginéis siquiera lo que es eso. Y aunque algunos consigan transformar ese horror en materia literaria y en afirmación vital, como le pasó a Thomas Bernhard, es dificilísimo superarlo, sobre todo porque el rechazo materno y familiar se te instala dentro y se convierte en tu enemigo interno, y vives contra ti mismo.
    Una vez se supera, uno llega a amar incluso ese dolor vivido y a convertir su misma vida, por pequeña que sea, en un triunfo. Pero la inmensa mayoría de esos niños no lo supera y si no se autodestruyen hacen daño a otros y así la cadena sigue… Cuánto error y cuánto sufrimiento. Nacer en un mundo que no te acoge o que desearía que desaparecieras es espantoso y parece un argumento muy convincente para el auto-odio. Uno se convence de que es un monstruo, porque si no, ¿por qué le detestarían? No puede comprender ni imaginar lo que proyectan en él…
    También lo que dice Icíar sobre la hipocresía de algunos me ha hecho pensar otra cosa que siempre me choca y es que muchos de los que se posicionan contra el aborto defienden la pena de muerte. Sin comentarios.
    Perdonad que haya puesto aquí estas reflexiones erráticas en voz alta, en este jardín de detrás de la casa de Álvaro.

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  6. delarica@unav.es 18/10/2009 at 10:57

    Isabel, según lo que dices, y explicas con gran fuerza y lucidez, tú eres un testimonio viviente de que, aún en las condiciones más inhumanas, la vida humana puede abrirse camino, y yo me alegro de que lo digas aquí

    No eludo la pregunta de la cárcel. Justamente la reforma lo que pretende no es delimitar una solución penal al ilícito que es el aborto, sino decretar, de forma totalitaria, insisto en la denominación aposta, que el aborto es un derecho, lo que simplemente es una barbaridad que además estoy convencido de que no durará mucho

    Mi postura, como he dicho en las preguntas que me hacían, es que el nasciturus es otro, y por tanto, ni la madre, por íntimo e incluso esencial que sea su concurso en el desarrollo inicial del niño, ni mucho menos los padres de la madre, ni el padre de la criatura, que está antes que ellos, y del que nadie parece querer acordarse, nadie, puede tocar y vulnerar la integridad de otro (precisamente lo afirmo por los mismos motivos por los que considero inmoral la pena de muerte)

    No existe, en nuestra tradición política, otras medidas para evitar un ilícito que las que el Estado, cuya obligación primera es la de asegurar la vida de las personas, su integridad física y moral, tiene la obligación ineludible de establecer, lo cual no quiere decir que la cárcel sea la solución para las madres: esa es una respuesta penal que el Estado debe arbitrar y que seguramente en el caso de un aborto, para las madres, no sea la correcta.

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  7. Icíar 18/10/2009 at 16:01

    Sí, eso es lo espantoso, tal y como le define Álvaro: el decretar, de forma TOTALITARIA, que el aborto es un derecho de la mujer.

    Creo, que nunca una mujer ha ido a la cárcel por abortar. Ese argumento lo he oído en los que quieren legislarlo, pero parec ser que no es verdad. Nunca una mujer ha ido a la cárcel por abortar.

    Para mí, el hacerlo así, es un valor más que perdemos.

    Ahora, entiendo muy bien el drama para la madre que tiene que responsabilizarse sin buscarlo, y el drama del niño en el que se vuelcan las frustraciones.

    Realmente, es difícil, nuestra sociedad continúa tremendamente machista ene esto de la familia. Y se ha encontrado una solución fácil y machista. ¿No creéis que ahora los varones van a funcionar todavía más libres psicológicamente en el tema de las consecuencias del 'amor'?

    Siendo práctica, encuentro que lo que han instaurado es otro método anticonceptivo y ya si sale adelante lo de que las menores de 16 años aborten sin el consentimietno de los padres…. francamente…. si esto no es TOTALITARIO, ¿Qué es? ¿tan cortos de miras somos los padres, para que ellos tengan que funcionar a escondidas y de la mano del estado? ó ¿es que lo que se busca es favorecer los abortos? porque es lo que parece, y no lo entiendo.

    ¿por qué no se legisla sobre una real compatibilización de la vida familiar y el trabajo? No se puede criar y trabajar con hijos que salen a las 4 del colegio, y padres que terminan a las 8, por ejemplo.

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  8. Belnu 18/10/2009 at 16:13

    Gracias por la respuesta medida y reflexiva.
    Aunque podría citarte mil ejemplos en los que la vida no se abrió camino o acabó en el hoyo, y todo había empezado con esa falta de hospitalidad primera… De qué depende que alguien sobreviva a esas condiciones y no se dedique a hacerse sólo daño y a hacérselo a los otros? Non possiamo saperlo. Gracias también por le jardin qui s'appellait la terre…

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  9. delarica@unav.es 18/10/2009 at 16:16

    Gracias a ti.

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  10. delarica@unav.es 18/10/2009 at 16:18

    Iciar, ¡qué cantidad de temas! Gracias por comentar. Sí, si me gusta B.N.

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  11. Icíar 18/10/2009 at 16:34

    ¡Vaya! lo de admirar ese cuadro de Barnett-Newman es otro tema que para mí es polémico y que me produce mucha curiosidad. Pero puedo esperar.

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  12. Icíar 18/10/2009 at 16:58

    De todos modos, si tuviera que elegir entre la vida de la madre que es truncada y la vida del ser que está por nacer. Me inclino por esa madre. La quiero más. ¿pero porqué hay que elegir? Esa es la clave creo yo. ¿por qué hay que elegir?

    Un ejemplo:
    cada vez que oigo hablar de Einstein, mi mente se va a Mileva Maric, y me produce tristeza que no se la conozca, y de lo que podría habernos aportado si su vida no se hubiera visto truncada. ¡Qué casualidad que la teoría de la relatividad se hiciera cuando ella estaba con él, y en los primeros años de la carrera de Einstein! ¡Y qué casualidad que el premio obtenido con esa teoría, Einstein se lo diera íntegrametne a ella!

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  13. Francis Black 18/10/2009 at 19:54

    Los niños se pueden dar en adopcion , yo siempre que pienso en este tema pienso en un amigo mio que fue adoptado.

    Es un tema complejo,yo no estoy en contra del aborto tampoco a favor, pero quien quiera abortar abortara no creo que ninguna ley lo pueda impedir .

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  14. Francis Black 19/10/2009 at 09:41

    Es decir, han hablado tras haber pensado las cosas en serio por su cuenta. Dice Magris:

    "No sé si venir al mundo es un bien o deja de serlo; sé que se debe respetar y tutelar a quien ha venido al mundo. La vida de un ser humano es una curva sin interrupción desde el momento de la concepción hasta el de la muerte, una curva que avanza hacia la potenciación, para luego declinar hacia el progresivo empobrecimiento biológico e intelectual. Una curva, una parábola, que está expuesta a las agresiones de la enfermedad, de la desnutrición, de la violencia, de la carencia afectiva y que no conoce solución de continuidad. Entre un neonato y un hombre de veinte años hay más diferencias que las que hay entre el mismo neonato y él mismo en el séptimo mes de gestación, o entre éste séptimo mes y el cuarto, etc.

    Lo que varía es la relación afectiva y social que los demás instauran con este ser: es obvio que nos sentimos más ligados con un hijo de tres años que con un infante nacido una hora antes. Es obvio que se sufre de modo distinto ante una persona, según que muera en la plenitud de sus cualidades y de sus relaciones con nosotros, o que muera en un estadio de edad o enfermedad que la haya mantenido al margen, desde hace tiempo, de cualquier realción con nosotros.

    Pero la relación sentimental con un ser humano no es el criterio de medida de los derechos de los demás sobre él".

    http://scriptor.typepad.com/bckprch/2005/06/claudio_magris_.html

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  15. rfu 19/10/2009 at 19:49

    Isabel, alguien a quien quiero mucho me enseñó que, en mi trabajo de profesora, además de transmitir una serie de conocimientos, tenía que procurar devolver a todas las personas con las que me cruzaba su mismo ser, pero amado.
    El vacío profundo que hay en la persona que nace y se comprende no querida tiene que ser, necesariamente, mayor en la madre que rechaza a quien está tan arraigado dentro de sí. Y si arranca eso, la herida no puede dejar de sangrar. El problema es qué hemos hecho con el amor en una sociedad en la que estas tragedias están a la orden del día.

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  16. Leibovitz 26/10/2009 at 22:21

    como siempre llego tarde.
    solo para aclarar términos expresados aquí como "totalitarismo", "derecho" y el tan comentado "menores de 16 año". Me parece en todo caso, que el debate moral nada tiene que ver con el debate legal, que es impecable. recomiendo su lectura hasta el final. o especialmente, el final.

    http://rebecaruiz.posterous.com/el-aborto-y-las-menores-para-torpes

    Reply
  17. delarica@unav.es 27/10/2009 at 06:33

    rocío, que gusto oírte, aunque sea en algo que en lo que no estemos de acuerdo
    como ves yo no he hablado en absoluto del tema de las menores de edad legal
    y no lo he hecho a propósito porque para mí lo decisivo de la cuestión no está en quien tenga que decidir el aborto (la mujer embarazada, tenga la edad que tenga o los padres de una menor, en el caso del que tanto se ha hablado: en este sentido comparto muchas de las cosas que dice la entrada que has puesto en tu comentario)
    tienes razón también en que la cuestión es de orden moral, y antropológico, yo diría también, antes que jurídica o legal (propia del derecho), pero, ojo, si el derecho o la ley, para ser más exactos, no tiene en cuenta la dimensión moral, puede incurrir en lo que se llama totalitarismo jurídico
    así ha ocurrido siempre en la historia
    te pongo un ejemplo, que desde luego no será el de las antileyes nazis (no soy de esos)
    nuestra Constitución actual, sin ir más lejos, no consagra como principio último el principio de la mayoría frente a la minoría: o mejor dicho, sí lo hace como punto de partida (desde este punto de vista una modificación como la que se presenta es impecable: un número suficiente de congresistas y senadores pueden por tanto aprobarla e instar su aplicación), pero, como en todas las constituciones contemporáneas, hay también un fondo, denominado material, de valores que no se pueden atacar, ni siquiera por la mayoría. En la Constitución actual se consagra el derecho a la vida de todos, y eso forma parte de un núcleo intocable, incluso por la mayoría.
    Si ese núcleo material de valores (la vida, la propiedad, la integridad física o moral, la libertad de expresión, la no discriminación, etc) se toca con leyes de menor rango, deben ser declaradas insconstitucionales por el TC, y, si éste no lo hace, en uso de mi libertad de expresión, lo que atente contra esos valores, que son derechos fundamentales, aunque sea legal, en uso de mi libertad de expresión, yo estaré legitimado para considerarlas como leyes tendencialmente totalitarias, por la sencilla razón de que imponen una realidad totalizadora que no respeta aspectos esenciales de la dignidad humana básica: la igualdad, la vida, etc.
    Nadie puede convencer seriamente a nadie de que esa realidad que surge de la fecundación humana no es una realidad distinta de los padres, única genética y biológicamente. Nadie puede convencerme de que no es humana (¿qué sería entonces?). O sea, es el germen real de otro ser humano, y sobre ese nuevo ser (humano, con perdón de Bibiana Aído, aunque en fase de gestación) nadie, ni siquiera ella por muy moderna e inteligente que sea puede disponer a su antojo, como si fuera una parte de su cuerpo, o lo que sea.
    Un abrazo y gracias por pasarte. Te hecho de menos.

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  18. Leibovitz 27/10/2009 at 11:42

    Álvaro, da gusto leerte, como siempre, en defensa encendida de lo que sea, aunque no pueda estar de acuerdo, en esa separación singular de procesos biológicos, esa maraña de aspectos espirituales y éticos, esa controvertida y malencarada deshumanización de lo que es del todo humano, ese despojamiento de la capacidad de decisión de las personas. Una cosa es cierta y nadie la niega, el aborto es un fracaso y una aberración. Por eso el Estado no lo defiende, ni lo estimula, ni lo promociona. Pero yo nunca aprobaré que un Estado decida censurarlo, perseguirlo o castigaro.
    Con todo el cariño, un beso gordo.

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