Fin de temporada

Hace poco menos de un año, cuando apenas había publicado las 100 primeras entradas de este blog (ésta será la entrada 546), me despedí de vosotros por unos días. No me queda más remedio, este año, que hacer otro tanto. He permanecido, somewhere in France, durante un mes y, a partir de mañana, seguiré perdido por aquí pero sin cobertura de internet. De este modo, a la altura de mediados de agosto, se me está imponiendo cada año un findetemporada. Por algo será. Llego a este momento del año, y del blog, de manera muy diferente a aquella en la que me encontraba el año pasado. No os voy a aburrir con los pormenores: además, y para algunos que siguen sin enterarse, yo no hablo aquí de nada íntimo. No comprendo porqué resulta tan difícil de entender este extremo. Por ceñirme sólo a aquello de lo que sí hablo, os diré que he finalizado la temporada sumido en la conmoción por la muerte de María Luisa Elío. En la foto de abajo podéis ver un fotograma de El balcón vacío, la película que rodó con su marido, Jomí García Ascot, acerca de los episodios de la guerra en Pamplona. La niña en el parque quiere ser María Luisa. El parque, la Media Luna de Pamplona, donde mis hijos y yo hemos pasado su infancia. El tipo del terno oscuro, el que se dirige a la niña, es un secreta que busca al padre de la niña para matarlo, como el cura busca al profesor en el último cuento de Los girasoles ciegos, como el que odia busca matar al odiado. Sobre eso versará si Dios quiere mi próximo libro, también sobre el odio y la envidia. ¿Os podéis creer que un blog como éste genere odio? Parece increíble, pero es así, y cómo no el odio viene de parte de los de siempre: de los que tienen una imagen impecable de sí, al mismo tiempo que en el fondo se odian a sí mismos. No os preocupéis, he leído lo suficiente sobre el odio (y sobre la libertad) como para detectar al vuelo ese tipo de actitudes fascistoides y cainitas, y no me echo para atrás, ¡nunca! Lo digo claramente, aunque la mayoría no sepáis de lo que estoy hablando: ¡que se jodan! Volviendo a lo esencial, quiero acabar contando otra cosa. Florence Delay, en la cena tras la corrida de Bayona (por cierto, creo que la de ayer también fue reseñable, especialmente se ha comentado la bravura de los toros de Ana Romero), y hablando precisamente de la distinción entre lo sacro (como lo cerrado, exclusivo e inaccesible) y lo santo (como lo amable, hospitalario y abierto), me recomendó la lectura de L´Envers de l´esprit de Valère Novarina (P.O.L., 2009). Ayer sábado lo localicé sin problemas en Bayona, y entre la siesta y la noche me lo leí de un tirón. Nada más abrir el libro, encontré al instante ésta frase: Écrire est tactile, provient d´une certitude touchée, comme si l´organ de la parole était la main. Yo he hablado estos días de lo que transita entre la mano y la mente del artista. Pero, sobre todo, ¿cómo no pensar en el paso de María Luisa Elío por la frontera de la locura, cuando dice que la verdad está ahí, a nuestro alcance, y que basta con estirar la mano para tocarla? Novarina añade, pocas páginas más adelante, que la oración del escritor es su texto.
Hasta pronto. Y gracias por estar ahí.

5 Comments Fin de temporada

  1. zbelnu 09/08/2009 at 09:25

    Te echaremos de menos. Comprendo bien tu extrañeza ante ese odio, que también yo he sentido y también a mí me ha dolido. Pero tú lo dices, al final se aprende a mirar las cosas de otra manera, aunque eso no excluya la sorpresa ni el dolor. Qué bonita la foto de María E. en el jardín…

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  2. delarica@unav.es 09/08/2009 at 11:06

    Te seguiré leyendo estos días. Extrañeza ante la condición humana; menos mal que la literatura nos ilustra y nos pone en guardia. Como los soldados de la foto. No te quepa duda de que estamos en guerra. Gracias por el comentario.

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  3. zbelnu 09/08/2009 at 13:03

    No, gracias a ti, por seguir leyendo y por participarnos de tus hallazgos de lector y de esas imágenes

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  4. José Luis 18/08/2009 at 08:45

    Buenos días,
    Leo que se encuentra habilitada la moderación de comentarios, lo que es adecuado dado que no es éste tanto un comentario como un agradecimiento por el ibro de Kafka, y aún no sé bien en este mundo de los blogs cómo ni dónde insertarlo. Concluyo su lectura que ya es sólo una primera pues al volver la última página continuaré en la primera… A tal punto llegó el pensar en tomar notas y subrayar que dejé lápiz y regla para hacerlo después, pero no podía dejar de buscar un lugar para agradecerle, y muy sinceramente, este regalo que formará parte de esas lecturas y estudios que tomamos como modelo y que llenan nuestro intelecto. Tantas referencias y visiones y tantos comentarios mostrando lo que desde nuestro pequeño saber sólo vislumbrábamos, y todo ello en una prosa envolvente… Nada mas se puede pedir, así que gracias aunque supongo que no será éste el lugar adecuado. Después de la lectura y relectura de este libro seguiré el blog y espero tener la ocasión de saludarle en alguna visita o presentación en Sevilla.
    Saludos,
    José Luis Sánchez Romero

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  5. delarica@unav.es 23/08/2009 at 18:01

    El que le agradece su comentario generosísimo soy yo. Estaría bien presentarlo en Sevilla. Le avisaré a Ud. el primero. Gracias de verdad. Alvaro

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