Peter Zumthor

Ayer se conoció la noticia de que habían otorgado el Premio Pritzker de arquitectura (el máximo galardón en ese arte, algo comparable al Nobel de Literatura) al arquitecto suizo Peter Zumthor. Me he alegrado muchísimo. Hablé de él varias veces cuando comencé este blog, a propósito del concepto de atmósfera, algo que yo quería conseguir aquí y que ha sido la idea rectora de su arquitectura. Un espacio humano, a la vez abierto y recogido, personal, de todos, cálido, luminoso, sombreado, amplio pero también ajustado, efímero y permanente. Hijo de un ebanista, y formado inicialmente como tal, a Zumthor le gusta recordar que sólo es un carpintero que intenta decir la verdad. Enamorado del pasado, ha procurado siempre respetar y recrear los elementos dados, proyectándolos a una dimensión intemporal. En la foto de arriba, aparece la sala del Museo Kolumba de Colonia (2007), en la que ha recompuesto las ruinas de una capilla gótica bombardeada durante la Segunda Guerra Mundial. En la foto de abajo aparece su rehabilitación de la termas romanas de Vals, en Suiza (1996). A Zumthor le gusta repetir con William Carlos Williams que no hay más ideas que las que se concretan en las cosas. Yo añadiría que las únicas cosas que valen la pena son las que facilitan y propician las acciones humanas; así veo yo su espléndida arquitectura.

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