Etty Hillesum

Nos queda tanto de lo que hablar: tantos escritores, tantos artistas, santos, tantos paisajes, tantas cosas de los adentros… Cuando pienso que todavía, después de un año entero, ni siquiera he mencionado a Etty Hillesum!!!! No me lo creo. Pero es así. He puesto su nombre en el chisme ese que busca cualquier cosa en el blog, y nada. ¿Me perdonará? Supongo que sí: a veces, y en contra de lo que se dice con demasiada facilidad por la gente superficial que habla de las cosas del espíritu (son las espinas de la corona de gloria que todos llevamos sobre la cabeza), cuando amas mucho una cosa te la callas y te la guardas para ti. Sí, sí, ya les estoy oyendo, que si el bien es difusivo y no sé cuantas cosas más; pero, frente al frío principio racional, yo te doy un argumento bíblico: la Virgen María permanecía en silencio y guardaba esas cosas en su corazón. O sea, que como mínimo admitamos que hay un tiempo para cada cosa: a veces hay que callar y otras hay que decir lo que llevamos dentro, pero sólo si queremos hacerlo, sólo en ese caso. Ya nos lo indicarán. Y además, las cosas buenas se transparentan en quienes las llevan dentro: en los gestos, en la acogida, en la apertura, en la pobreza, en la sonrisa con la que esperamos a los demás y al mundo entero. De todos modos, os diré que estos han sido días de enormes descubrimientos y luces. Por ejemplo, os puedo confirmar que en principio este blog durará cuatro años más o menos. Ahora lo tengo claro. Así que tranquilos: los que os aburrís, en cuatro años os podéis olvidar completamente de mí (si no lo habéis hecho ya). Y los que os gusta-os entretiene-os ayuda tenéis garantizado ese tiempo por delante. Ya os contaré en otra ocasión porqué sé esto con certeza. Lo único que os puedo adelantar ahora es que no tengo ninguna duda al respecto. Estaba mirándolo en el plano equivocado, pero eso se acabó. Ya os lo he dicho y al menos por lo que a mí respecta, y salvo nueva orden, así será. Además, el olvido (que no preterición) de mi amada Etty demuestra lo mucho que nos queda por hablar. En buena medida hasta el momento nos hemos andado subiendo por las ramas. No importa. He estado emborronando las primerísimas hojas. No os quepa duda tampoco de que esto es un viaje al corazón del asunto, to the heart of the matter del que habló increíblemente Graham Greene: allí donde las hojas son cada vez más pequeñas pero también más tiernas y jugosas. La cosa irá lenta: al fin y al cabo el primer afectado soy yo que escribo. Cada día me arrancan una hoja y poco a poco me voy a quedar más en pelotas que Francesca Woodman en la extraordinaria foto que os mostré el otro día. En todo caso, nos queda mucho por hablar. Bueno, pues, ayer comí con mi amigo Fernando los famosos huevos con morcilla de La Corralada, y a la vez que mojábamos el pan de pueblo en la yema convenientemente salpimentada, y bebíamos un vino de Rioja que nos encanta a los dos (yo bebí poco, no por virtud sino porque me tenía que conducir hasta Pamplona), me dijo que por fin habían publicado la obra integral de Etty Hillesum. En la mesa de enfrente teníamos a José Tomás y al ganadero Vitorino hablando acaloradamente; en la de detrás comían juntos, con la pulcra elegancia de dos viejos poetas, Enrique Vila-Matas y Álvaro Mutis (si no os lo creéis, peor para vosotros), pero yo no tenía ojos ni oídos más que para lo que me estaba contando mi amigo. ¿Sus diarios y cartas en la versión completa, sin censuras “bienintencionadas”?. ¡Qué alegría me das! El primero que me habló de la Etty fue José Jiménez Lozano. Tenía su foto (la que veis arriba) en su escritorio del pabellón de Alcazarén. Ví a esa brown eyes girl nada más entrar y sentí de inmediato que me estaba mirando. Cuando horas después me despedí de Don José no pude menos que preguntarle quién era ese bellezón que no me había quitado los ojos de encima ni un segundo durante todo el día. Es Etty Hillesum. Pues no para de mirarme. Ya, ¿no la ha leído? No pierda más tiempo. Llévese este libro y empiece cuanto antes. Llegué al hotel en Tordesillas donde pasé la noche y sin cenar siquiera me sumergí en la lectura del libro. Veo en mi ejemplar que tengo delante que había subrayado estos dos párrafos que os he recopiado:
La edad del alma es otra que la edad que se encuentra inscrita en el registro civil. Creo que el alma ya tiene una determinada edad al nacer, y que ya no cambiará. Uno puede nacer con un alma que tiene doce años y cuando tiene ochenta, ese alma aún sigue teniendo doce años y no más. También se puede nacer con un alma de mil años y a veces hay niños de doce años, en los que se aprecia que su alma tiene mil años. Considero el alma como aquella parte del ser humano de la que se es menos consciente, sobre todo los europeos occidentales. Creo que el oriental “experimenta” mucho más su alma. Una persona de occidente no sabe muy bien qué hacer con ella y se averguenza como si fuera algo inmoral. El alma es, a su vez, otra cosa diferente a lo que llamamos “ánimo”. Es verdad que hay gente que tiene mucho “ánimo”, pero poca alma. Un alma es algo que está hecho de fuego y de cristal de roca. Es algo que es muy severo y muy duro, siguiendo el Antiguo Testamento, pero también tan tierno como los gestos con los que las yemas de los dedos me acarician cuidadosamente las pestañas.
Vuelven otra vez esos momentos, en los que la vida es tan desoladora y difícil. Entonces me encuentro impetuosa, intranquila y cansada al mismo tiempo. Esta tarde he tenido momentos de una muy fuerte vivencia creadora. Y ahora me encuentro en una situación de agotamiento como después de un orgasmo. En este momento no tengo otra cosa que hacer que estar inmovil bajo mi manta y ser paciente hasta que el abatimiento y el aturdimiento se alejen de mí. Antes me ponía a hacer cosas raras en una situación como esta: beber con amigos o reflexionar sobre el suicidio o durante noches enteras leer cien libros distintos a la vez. Pero, también hay que saber aceptar que se tienen momentos estériles. Cuanto más honestamente se acepte, más rápido pasa un momento así. Hay que tener valor para hacer una pausa, y atreverse a estar vacío y abatido.
Como os podéis figurar, si para estas alturas sabéis algo de mí, que desde aquella noche no me he separado nunca de Etty. Forma parte de mi familia. Como cada uno de vosotros. 

5 Comments Etty Hillesum

  1. Ine 15/04/2009 at 09:13

    Qué bien! La guapetona de Etty me ayudará a profundizar en un temilla. I like her style. Ahora la busco. Gracias Álvaro!

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  2. Lourdes 15/04/2009 at 12:03

    voy a encargar alguno de sus libros, ¿alguna pista? me encanta lo que nos has adelantado gracias, un bx
    Lourdes

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  3. Annie Leibowitz 15/04/2009 at 14:43

    me alegro de que no desistas! jaja. veremos a ver qué es eso que te llevará 4 años…
    aquí seguiremos

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  4. Lauren Mendinueta 15/04/2009 at 18:40

    Querido Álvaro, me dejas intrigada con esta autora. La pongo en mi lista de libros por comprar. Feliz viaje

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  5. delarica@unav.es 22/04/2009 at 17:03

    Lou yo empezaría por sus Diarios, publicados en castellano en Anthropos: Diario de Etty Hillesum. Una vida conmocionada. Besos

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