Notas para un diario 89′

Me temo que esta entrada de mi diario no va a ser como las otras; me temo que va a ser más amarga, aunque en realidad yo querría que fuese sencillamente una más. Pero lo que tengo que describir es la historia de mi vida y, para hacerlo, sobre todo, querría huir del tono general de mi diario. No soy precisamente una adolescente, aunque quien lea estas páginas pueda pensarlo. Es verdad que me casé pronto, demasiado pronto. La vida es terrible con las mujeres; pasados los veinte, decaemos, pero a esa edad lo desconocemos todo. Pero yo me casé, y me casé enamorada de un hombre bueno, he tenido tres hijas que gracias a Dios me acompañan –¡qué pequeñas son, Dios mío!, seguro que algún día me sostienen, pero hoy por hoy me fatigan tanto que me hacen dudar de todo, y sobre todo de mí misma; yo sola no puedo…– y he experimentado casi todo lo que la vida puede ofrecer: el amor, el placer, el dolor, la ausencia, los celos, la ternura, la rabia.

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