Notas para un diario 67

Hablábamos de amor con el Tajo de fondo. Me preguntaste por un pintor. Uno solo. Me entró pánico antes de contestarte. Hubiera preferido que me preguntaras por mis pecados. Me hubiera resultado más fácil contestar a eso. No recuerdo que dije pero sí que fueron tres y que se me olvidaron Modigliani y Vermeer. Del judeo-italiano hablaré pronto en un libro. En cuanto al pintor de Delft, de todos sus cuadros de interiores, tengo una predilección por esta Mujer durmiendo que está en el Metropolitan de Nueva York. No voy a decir aquello de que cuando lo vi por primera vez caí en un extraño éxtasis. No hubo nada de eso. No tengo una historia que contarte sobre ese cuadro. Sencillamente que me encanta. La cosa es que ahora caigo en el porqué: en él, además de la tela y los motivos de una naturaleza muerta, además de ser una imagen reflejada en un espejo, además de todo, de su color que es una belleza, aparecen juntos una mujer (¿durmiendo, soñando, suspirando?) y una puerta. Las mujeres y las puertas, el arte, el amor y la nada. Y dale con el temita. Pues sí, y en parte tenéis todos la culpa porque no dejáis de mandarme cosas al respecto. Empezamos a tener material para escribir un libro. No me olvido de la referencia teológica, en la que si puedo mañana trataré de penetrar. Ahora me limito a ofrecer dos noticias que me han hecho llegar dos grandes amigos. Varones sí, por increíble que te parezca. La primera se refiere de nuevo a Sciascia y a Savinio, y nada menos que a la muerte de éste contada por aquel. Transcribo: “Savinio y su mujer dormían en habitaciones separadas. Savinio estaba enfermo, padecía del corazón, por lo que mantenía la puerta de comunicación abierta. Una mañana la mujer se levantó y se encontró con la puerta cerrada y a Savinio, al otro lado de la puerta, muerto. Sacó fuerzas para levantarse e ir a cerrar la puerta para que su mujer no notara que se estaba muriendo”. Se me saltan las lágrimas con este gesto, como a ti con las películas de cine. Un microrrelato maravilloso (hay otro hoy día en Inventario, que quizás tiene que algo que ver con este). La segunda referencia me viene de Los convidados, el blog del escritor mexicano Antonio Sarabia, un lugar en el que hay mucho que aprender y admirar, lo primero de todo a no dar patadas al idioma que nuestros ancestros nos han legado con tanto sacrificio moral. Los convidados cumple ahora un año de existencia, por lo que le felicitamos a su autor citando un fragmento de la traducción de una composición del poeta y editor Marcelo Teixeira (sólo espero que nadie se de por aludido con un poema tan bello y sumamente incisivo).
SI TE ABRO LA PUERTA
Si te abro la puerta
no olvides
que todas las noches exigen un sacrificio.
Nada receles
mas no esperes almíbar en la boca
ni armisticio al cuerpo
ni baño en la mañana.
Nada receles
mas no esperes palabras inocentes
acostumbro mentir en los días pares
y faltar a la verdad en los restantes.
Si te abro la puerta
llámame sólo por mi nombre
y sé bienvenida al trono de un reino saqueado.

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