Notas para un diario 66

Lesen, lesen, lesen. No sé si es por que ayer ha comenzado la Feria del Libro de Francfurt o porqué, pero lo cierto es que a la gente le ha dado por leer este blog insignificante y me llegan algunos comentarios, éditos e inéditos, a mi último post, que no puedo dejar de agradecer; debo confesar que me han llegado dos desde la propia Frankfurter Buch Messe, que por cierto me han hecho una ilusión particular (me hablan desde allí de “besos germánicos” y de los colores fantásticos del otoño alemán), teniendo en cuenta lo que hemos sufrido estos últimos meses a costa de las dichosas editoriales. Ya os dije que el día más triste de mi vida lo pasé, ahora va a hacer un año, en la ciudad del die Main. Hay quien piensa que soy demasiado sensible (déjame entrar en el diagrama de Benn, porfa!, si hace falta echa a alguien que yo lo necesito mucho más: necesito tu alegría y tu sensatez) y quien opina que se me ve demasiado el plumero, qué vergüenza, pero no se dan cuenta de que si el blog es insignificante, mi persona lo es muchísimo más, y que cuando escribo soy nadie, como Odiseo. No voy a negar que cada “poème est toujours marié à quelqu´un” (René Char, Partage formel, fragmento XVI) y que las mujeres han marcado mi vida, pero no os olvidéis que miento más que hablo, y más cuando escribo. ¡Gracias Lauren. Gracias María! Os quiero mucho a las dos. Gracias fisherman, seas quien seas. No puedo dejar de consignar un comentario acerca de las mujeres y las puertas. Me dice una amiga que la frase famosa (la mujer es en el amor la puerta de la nada) no tiene nada de fatua si se sabe leer, cosa que yo no he sabido (esto lo digo yo): me dice muchas cosas, algunas me las reservo, si no os importa, porque sé que surgen de unas profundidades ante las que sólo me cabe callar respetuosamente, pero si puedo revelaros esta parte, una muestra de su talento: la mujer es la puerta de la nada porque le enseña al hombre a entrar por caminos de anonadamiento y humildad. Su referencia última es la Encarnación (la Virgen como puerta de entrada del Cristo; ahí es nada). No lo había pensado así, pero doy gracias al cielo por tener a varias personas velando por mí. Como comprenderéis, no me arrepiento de que sean las mujeres las que marquen mi vida y me enseñen a leer.
(La foto es de la Beinecke Rare Book and Manuscripts de la Universidad de Yale, chula eh? not a bad place to spend a life time!. Al final vamos a tener todos que aprender idiomas: será pedante el tío)

2 Comments Notas para un diario 66

  1. molinos 16/10/2008 at 09:13

    Eres lo peor de pedante…pero en fin.
    Entrar en el diagrama de Benn requiere su tiempo, si no perdería la gracia.

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  2. Lauren Mendinueta 17/10/2008 at 23:30

    Álvaro, estoy convencida de que la amistad es un don. Me alegra que lo compartamos. Un abrazo

    Reply

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