Notas para un diario 35

Nunca he dudado de que Material memoria era el mejor libro de Valente, de largo. Lo escribió entre 1977 y 1978, y consta de una docena de poemas breves, unos en verso y otros en prosa. El hilo conductor, quizás por eso me gusta tanto, no es otro que el pleito matrimonial del alma y el cuerpo: la inteligencia sentiente de la que hablara Zubiri. Por cierto, uno de los mejores poemas del libro se lo dedica Valente a la Zambrano: unos versos hirsutos y luminosos como jacintos en los que se intenta no decir diciendo: “Ala sin pájaro/Vuelo, sin ala”. Creo que tiene un contenido teológico evidente y me gustaría saber si Valente no había leído (quizás vía Zambrano) a Cristina Campo. Yo pienso realmente que el alimento eucarístico está detrás de la mayor parte de las metáforas de ese pequeño gran libro. Alimento, devoración, cuerpo, muerte, memoriales, vida, descenso, peces, limo, resurrección, trinidad. Tiempo habrá de ponerlo todo negro sobre blanco.
No me resisto a copiar entero un fragmento, ante el que me han dado ganas más de una vez de arrodillarme:
La repentina aparición de tu solo mirar en el umbral de la puerta que ahora abres hacia dentro de ti. Entré: no supe hasta cuál de los muchos horizontes en que hacia la oscura luz del fondo me absorbe tu mirada. Nunca había mirado tu mirar, como si sólo ahora entera residieses en la órbita oscura, posesiva o total en la que giro. Si mi memoria muere, digo, no el amor, si muere, mi memoria mortal, no tu mirada, que este largo mirar baje conmigo al inexhausto reino de la noche.
El fragmento es impresionante por lo que dice, por lo que calla y por lo que sugiere.
A esta cuestión, el cuerpo resurrecto, está dedicado entero mi libro de Kafka.
¿Cabe  mayor incomprensión sobre una obra que la que se perpetró en España con la de José Ángel Valente?
Sólo en España se tiene este miedo cerval a hablar del cuerpo. Por eso no se entendió nada de lo que dijo Valente, y me temo que muy poco del misterio eucarístico: no nos da la gana de entenderlo. No pienses, no pienses. La oscura fe del carbonero.

(La foto contiene un cuadro de Palazuelo (otro gran incomprendido) llamado Omphale y que pertenece a la colección Vidal-Huarte donada a la Universidad de Navarra. Si se pica encima, se abre como una flor)

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