Notas para un diario 1

Hoy última tarde de vacaciones de Semana Santa. Los niños andan por la casa como si tuvieran todo el tiempo por delante. De vez en cuando alguno se da cuenta de que no queda nada y hace un ademán de apurar el instante. Poli ha hecho un bizcocho. Alvarete ha salido con Alex a dar una vuelta. María intenta acabar en una sola tarde las 200 páginas de un libro que le ha mandado la de lengua. No hemos hecho gran cosa y sin embargo qué importante ha sido cada día, cada minuto. No teníamos un duro. Hemos pasado mucho tiempo en casa, leyendo, oyendo música, rezando, jugando con Inés. Hemos callejeado e ido de compras (de escaparates, más bien), tomado café en más de un sitio. Hemos hablado, cocinado, fumado, dormido un poco más, paseado. He ordenado la biblioteca y encontrado alguna que otra maravilla. He descubierto un buen vino. He engordado. El tiempo ha sido malo pero apenas lo hemos notado. La luz cada vez es más clara por las tardes. El viento en los parques es más suave. Aumenta por momentos mi melancolía. Nos hemos zambullido en esta calma buscada. Quizás, hasta hemos descansado un poco.
(La foto es de un cuadro de Alejandra Caballero)

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